jueves, 15 de noviembre de 2018

Por una manzana

Por una manzana, tuve que armarme de valor
La tomé como pude y corrí con todas mis fuerzas
¿Cómo correr cuando estas desmayando?

Por una manzana,
Sentí sus manos empuñadas en los hombros,
Un par de patadas en la panza y el ardor de un látigo al tocar mi piel

Se aprovechaban de su fuerza y la usaban en contra de mí
Sentí el robo y sus consecuencias.
Sentí su furia, en contra de todo, menos de mí...

Sentí mi inocencia y sentí la vida,
De tener una madre tan fría
y un padrastro tan cruel.

Tenía hambre y tenía sed.
¿Qué más podía hacer, después de días sin comer?

Maldita manzana
y maldito país.





domingo, 14 de octubre de 2018

Estoy lista para hablar de ello

Comencé a sentir depresión a los 15 años. A esa edad, es todavía difícil entender lo que te está pasando o lo que sientes, pero lo recuerdo bien. Un día desperté y de pronto mi autoestima estaba por los suelos, me sentía fea, gorda y muy poco interesante. Mis propios pensamientos jugaban conmigo y comencé a convencerme de que no le agradaba a las personas.

Me refugiaba en los estudios y tenía un grupo reducido de amigos en el colegio con quienes lograba distraerme temporalmente, pero al estar sola, todo volvía a ser difícil. Cada vez que me miraba en el espejo, veía miles de defectos. Nunca tuve la cintura pequeña y era demasiado alta; sentía que mis brazos no tenían relación con mi torso y que mi cara era un problema.  Solía  pensar en los miles de procedimientos quirúrgicos que quería tener para mejorar lo que veía.

Recuerdo la interminable batalla con el peso. Era una niña que se preocupaba de lo que comía y lastimosamente caí en hábitos poco saludables para tratar de bajar el peso que según yo, tenía. No comprendía que una talla no define si estas gorda o no, y mi sueño era poder ponerme ropa talla S. Me resigné a la idea de que no lo lograría y terminaba comprando L o XL, aunque esta no fuera mi talla, con la esperanza de sentir que era más pequeña que mi ropa.

Durante esta época comencé a aislarme y me metí en mi mundo. Fue entonces cuando comencé a autolesionarme. En ese momento, no sabía por qué lo hacía...sólo sabía que sentía cierta liberación al sentir que el dolor de la herida era algo momentáneo que tenía una razón de ser.

Aprendí a ser mentirosa.

Sabía como esconder todo lo que hacía y mis papás a pesar de ser tan comprometidos y estar cerca de mí, tardaron un tiempo en darse cuenta. Cuando lo hicieron, como cualquier papá y mamá preocupado se sentaron a hablar de ello sin entender qué habían hecho mal para que yo actuara así. No logré comunicarles lo que me pasaba por que ni yo misma lo entendía.

Siempre fue difícil para ellos entenderme, porque la verdad es que nuestra familia siempre fue unida y bonita; no había una razón para sufrir.

Pero... es que de eso se trata la depresión. Puedes estar muy bien por fuera, pero hay días en los que en el momento en el que te levantas quieres volver a dormir con la esperanza de que el día pase más rápido. Intentas buscar maneras de sublimar el sentimiento haciendo ejercicio o buscando alguna actividad creativa para olvidarte de esos pensamientos, pero nada parece funcionar. A veces, me pasa que me siento a escribir canciones y una vez el lápiz toca el papel, ya no siento el deseo de hacerlo. Sentirte deprimido, es sentirte solo aún cuando hay personas a tu alrededor, y sentirte culpable o egoísta por no poder apreciar lo bueno que hay a tu alrededor.

Muchas personas hablan de actitud y de Dios, y yo les puedo decir que yo me aferro a ambas, y aún así el día es magro. Yo... amo a Dios y confío en él, y mi actitud... Dios, creo que mi actitud es buena porque aún en un día malo, estoy acá tratando de buscarle el lado bueno.

Creo que hay mucha desinformación al respecto, ya que la depresión es una enfermedad. Uno no decide estar triste y sentirse mal, sólo pasa...

No estaba segura si quería hablar de esto por miedo a que las personas sepan algo tan profundo y secreto de mí, pero creo que es una buena manera de expresar lo que siento y de paso hacer que alguien más se identifique conmigo. Ya llevo 8 años sin lesionarme, y los problemas con mi cuerpo son una lucha diaria, pero lo he logrado manejar. Agradezco tener personas a mi alrededor que me hacen sentir que no paso por esto sola, y que están para lo que necesite.


Hoy es un día difícil, pero escribir esto me ayudó.
Espero poder despertar un día y darme cuenta que ya no está aquí.
















martes, 28 de agosto de 2018

Cuando te permitas sentir

Cuando te permitas sentir...pararás para ver el cielo y los pequeños detalles.
Cuando te permitas sentir... podrás entender que los besos cuentan historias, y que aunque sean con la misma persona...cada beso es único e irrepetible.
Cuando te permitas sentir...te encontrarás cantando tu canción favorita en el medio de un lugar público y bailarás, aunque te hayan dicho que no eras bueno para eso.

Cuando te permitas sentir, no tendrás temor de romper en llanto cuando tu corazón duele.
Entenderás que el dolor te permite crecer y que un enojo, no suele valer la pena.
Apreciarás cada emoción que nace en ti y dejarás que te acaricie la vida.

Cuando te permitas sentir...verás que las personas que han estado contigo, han sido exactamente lo que necesitabas. Comenzarás a ver historias en lugar de rostros, y terminarás enamorándote de la humanidad porque habrás visto que aún existe la bondad.

Es que la experiencia de vivir es tan efímera, pero al mismo tiempo tan maravillosa.


Vivir, implica sentir.
Y si no sientes... ¿Realmente estás viviendo?

Cuando te permitas sentir, entenderás que tu miedo al futuro... no es más que un reflejo de lo que otros te han dicho. Porque cuando te permitas sentir, el futuro se volverá una cosa excitante. Verás que todo lo que has pasado es un impulso para crecer y que sin ello jamás habrías llegado tan lejos.

Agradecerás el dolor, la tristeza y todo lo amargo, porque entenderás que tu felicidad lo vale.

Cuando te permitas sentir... volverás a ser libre.
Cuándo te permitas sentir... prometo estar ahí.


jueves, 18 de enero de 2018

El día que decidí alejarme de las personas tóxicas

Una de las primeras lecciones que aprendí en Psicología, fue que los seres humanos somos animales sociales. Tenemos una necesidad natural de pertenecer a un grupo y de sentirnos apoyados por nuestros iguales para poder sobrevivir. Es entonces muy entendible, que a veces nos dejemos llevar por esa necesidad de pertenencia y toleremos a personas que de alguna manera le restan más a nuestra vida que lo que le pueden sumar. 

Es normal encontrar dificultad para identificar a las personas tóxicas, porque estas suelen venir acompañadas de rostros amigables y una facilidad para hacerte sentir que les interesa tu bienestar. Muchas personas creen que una relación tóxica sólo se da entre parejas, pero puede aparecer dónde menos lo imaginas... puedes tener un amigo tóxico, una hermana tóxica, un abuelito tóxico, etc. 

A mi me tomó mucho tiempo comprender quiénes eran las personas tóxicas de mi vida...quizá porque no lograba ver la malicia en sus intenciones o porque en el fondo sabía que al aceptarlo, tendría que dejarlas ir y eso me provocaba temor.  Llegué a dejar que estas personas influyeran tanto en mis decisiones que sentía que al dejarlas ir no sabría cómo decidir. Había pasado tanto tiempo dándoles poder, que las había convertido en gigantes. 

Después de mucha reflexión, llegué a la conclusión de que no estaba siendo la persona que quería porque yo misma me lo negaba al dejar que los demás decidieran por mí. Fue entonces cuando tomé responsabilidad de mi vida y comencé a cortar todas aquellas relaciones que no me traían felicidad. El sentimiento de alivio fue casi tan parecido al que uno siente cuando se deshace de objetos que se han acumulado y ya no hacen más que estorbar. 

Muchas personas cuestionan la decisión que he tomado de alejarme, y piensan que con los años me he vuelto más fría. Yo lo único que puedo decir, es que cada vez me enamoro más de la vida. Se siente extremadamente bien tener la capacidad de caminar en mis propios zapatos y tomar decisiones sobre mi futuro. Cuando recuerdo la persona que quería ser, me siento satisfecha porque aunque estamos en constante construcción, cada vez me acerco más a la persona que siempre quise ser. 

Si me preguntan... no guardo rencor alguno hacia las personas que en algún momento me hicieron sentir mal, porque me gusta creer en la voluntad del ser humano por crecer y mejorar. La vida, da giros inesperados, y si para algo es buena... es para sorprender. 

Para finalizar este texto, Les dejo dos cosas para pensar; ¿Ya detectaron a alguna persona tóxica en su vida? Y si son ustedes... ¿Cómo piensan mejorar?